ETICA DE LAS CONDUCTAS ECONOMICAS

ÉTICA DE LAS CONDUCTAS ECONÓMICAS    

         Si, por poner una fecha, situamos en la publicación de “La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith los inicios de este “big-bang” económico,  empresarial y financiero que estamos viviendo, es fácil observar que, últimamente y  desde hace màs de un siglo, la autonomía de la ciencia que fundara quien fue profesor de Filosofía Moral, ha llevado a que la Ética y la Economía como ciencias, parezca que no tengan nada que ver entre sí. Se supone incluso que sus conclusiones son contradictorias y contraproducentes en ambos sentidos. Tal falta de comunicación choca contra el más  elemental sentido común ya que, al ser única la realidad, la Ética y la Economía tienen muchos espacios de coincidencia y de dependencia mutua.

          Von Mises escribió su fundamental tratado de Economía con el significativo título de “La acción humana”. Marshall   definía la Economía como “el estudio de las actividades del hombre en los actos corrientes de la vida; examina aquella parte de la acción individual y social que està íntimamente relacionada con la consecución y uso de los requisitos materiales del bienestar. Así, pues, es, por una parte, un estudio de la riqueza, y, por otra -siendo ésta la màs importante-, un aspecto del estudio del hombre.” Robbins por su parte la definió como la “ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos”. Hoffner, insistiendo en el para qué, en los fines, la definía como el “conjunto de instituciones y procedimientos para cubrir de modo ordenado, duradero y seguro las necesidades humanas de bienes y servicios escasos, que posibilitan al individuo y a las unidades sociales el desarrollo exigido por la naturaleza del hombre, en cuanto ser individual y social.”

          Desde el momento que hablamos de “acción humana”, de “un aspecto del estudio del hombre”, de “comportamiento humano” o del “desarrollo exigido por la naturaleza del hombre” estamos hablando también de aspectos éticos. De hecho la ciencia de la Ética nos indica el orden idóneo del actuar humano de cara a sus fines últimos. Si Shackle definía la Economía como la “ciencia de los negocios” también podemos decir que la Ética es negociar bien con el tiempo: sacarle el máximo rendimiento. La moral es la organización estricta del tiempo humano respecto de una culminación. Dicha organización disminuye el gasto de tiempo. Decidirse por las alternativas positivas comporta una responsabilidad que pone en juego los principios directivos morales. Dichos principios se resumen en la fórmula siguiente: haz el bien, no te retrases.



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