CONCLUSION

CONCLUSION

En tentant de résumer les conclusions les plus importantes de cette étude, j’ai dû me résoudre à faire des choix. Mettre en avant, certaines idées, impliquait, qu’il fallait reléguer les autres à un deuxième plan, alors que je considère qu’elles ont toutes la même importance. La nature et les causes de la valeur économique ont, tant d’interconnexions essentielles qu’il me semble impensable de les séparer. 

C’est pour cette raison, que j’insisterai, tout d’abord, sur la richissime complémentarité de la valeur économique.  Cette intensité de la valeur s’explique parce qu’elle correspond à l’essence des choses, cette qualité, d’abord latente, attend d’être découverte puis extraite par l’homme. 

L’aspect unitaire de l’essence des choses, se transmet à la valeur économique, qui, à son tour, va l’octroyer  à l’activité économique ainsi qu’à la discipline scientifique de l’économie. L’unité complémentaire de la pensée économique dérive de l’unité complémentaire de la valeur.

Quand cette harmonie active et enrichissante est captée par l’intelligence humaine, grâce à sa capacité à rendre objective la réalité, elle est transmise, par le travail, à l’activité économique. Ce travail humain exerce son action sur la matière, en en extrayant la « vocation humaine ».

La valeur économique déploie toute sa richesse complémentaire, quand on comprend qu’elle n’existe pas seulement dans les esprits du vendeur et de l’acheteur, mais qu’elle représente un rapport réel d’adéquation. Elle s’appuie et se fixe dans la réalité de l’essence des choses. Böhm-Bawerk a écrit que nous ne pouvons pas séparer nos catégories scientifiques de la base matérielle vulgaire sur laquelle elles se révèlent dans la réalité.

Le pouvoir de la valeur de rassembler des aspects très différents, est manifeste dans les références historiques, d’où  la difficulté d’obtenir des apports clairs de l’Histoire de la pensée économique sur les théories de la valeur. Quand les auteurs soulignaient un aspect de la théorie, ils en passaient d’autres, tout aussi importants, sous silence. Tandis que les physiocrates signalaient que la terre représentait une source de production plus importante que le travail ou les finalités, les théories de la valeur-travail insistaient, elles, sur la prépondérance du rôle du travail incorporé face à celui de la terre ou des biens d’équipement, mais sans prendre en considération l’aspect qualitatif du travail et les finalités de l’activité économique : l’utilité.

Avec Menger, Jevons et Walras, les finalités vont être intégrées à la théorie sur la valeur, mais ces auteurs ont  tellement insisté sur les finalités subjectives, qu’ils en ont oublié les finalités objectives.

 La théorie allait, au fil du temps,  d’un extrême à l’autre, sans définir complètement cette unité harmonieuse.

 Les chapitres consacrés aux trois facteurs classiques de production : terre, travail et capital, correspondent à la cause matérielle, à la cause efficiente et à la cause instrumentale. Tous les chapitres sur la causalité, et en particulier ces trois là, tentent de montrer quelles sont les fonctions caractéristiques et spécifiques de chaque type de causes et ses relations avec les autres. Nous avons essayé d’obtenir un tout cohérent, à l’image de cette harmonie qui unifie  ce qui est différent.

L’homme, parce qu’il est  intelligent, libre, et  capable de rendre objective la réalité, peut capter cette intense unité de tous les éléments différents et originaux de la valeur économique, et en faire la cause principale. L’activité productive, en termes économiques, consiste principalement à découvrir les rapports aux finalités ultimes, contenus dans la matière et, grâce au travail intelligent, à provoquer leur apparition.

Le travail est présenté sous un aspect positif, à partir du moment où il bénéficie aux causes originaires et finales. Logiquement, si ces causes ne sont favorisées, la conséquence sera un appauvrissement en terme de valeur économique.

Parce que la valeur économique a le pouvoir d’intégrer et que c’est, à mon sens, sa vertu essentielle, j’ai tenté de réunir en un tout cohérent et le plus compréhensible possible, cette grande richesse de nuances complémentaires sous la forme que, personnellement et subjectivement, je jugeais adéquate.    

FONDEMENTS DE LA VALEUR ECONOMIQUE – FUNDAMENTOS DEL VALOR ECONÓMICO

TABLE DES MATIERES.

Texto original del autor en el idioma castellano (español europeo):

CONCLUSIÓN

Al intentar resumir las conclusiones más importantes del presente trabajo, me he encontrado en una situación de indecisión para desta­car unas afirmaciones sobre otras. Dar preponderancia a unas ideas implicaba relegar otras a segunda categoría, cuando en realidad pien­so que deberían tener igual rango de importancia. Si resaltaba una, ligada a ella, tenía que incorporar otras sin las que aquella no se comprendía bien. La naturaleza y causas del valor económico tienen tantas interconexiones esenciales que resulta imposible diseccionar las conclusiones sin incurrir en falsos reduccionismos.

Precisamente por esa duda, pienso que el rasgo primario a desta­car como conclusión es la riquísima complementariedad integradora del valor económico. Esa unidad intensiva integrad ora del valor deri­va del hecho de estar ínsito, latente, en el ser de las cosas, esperando a ser descubierto y extraído por el ser humano.

La unidad en la diversidad del ser de las cosas se transmite al valor económico y éste la transmite, por ser su objeto formal, a toda la ciencia y la actividad económicas. La unidad complementaria del pensamiento económico deriva de la unidad complementaria del va­lor.

Esa armonía activa, enriquecedora, cuando es captada por la in­teligencia gracias a su libre capacidad de objetivar la realidad, se transmite a la acción económica a través del trabajo que tiene en cuenta los fines. Este trabajo humano ejerce su acción sobre la mate­ria extrayendo su «vocación humana».

El valor económico despliega toda su riqueza complementaria cuando no se entiende como existente, únicamente, en las mentes del comprador y vendedor, sino que se entiende como relación real de conveniencia y, por lo tanto, apoyado y enraizado en la realidad del ser de las cosas. Como decía Bohm – Bawerk, no podemos desli­gar nuestras categorías científicas de la vulgar base material sobre la que se revelan en la realidad.

Esa unidad que ensambla la diversidad se manifiesta ya en las referencias históricas, donde queda de manifiesto la dificultad de conseguir un equilibrio estable en las aportaciones de la historia del pensamiento sobre las teorías del valor. Unos autores destacaban un aspecto de la teoría, pero relegaban a segundo plano otros también importantes. Los fisiócratas destacan la tierra como auténticamente productiva a costa del trabajo y de los fines.  Las  teorías del valor-tra­bajo destacan el trabajo incorporado, sin considerar el papel coadyu­vante de la tierra y los instrumentos de capital; pero, sobre todo, sin considerar el aspecto cualitativo del trabajo, que viene marcado por los fines de la actividad económica, por la utilidad.

Cuando se incorporan los fines a la teoría del valor, con Menger, Jevons y Walras, la teoría tenía todos los ingredientes para resultar estable, pero el acento excesivo en los fines subjetivos olvidó los fines objetivos. El fuerte hincapié en lo subjetivo olvidó que no basta con meras intenciones, hay que realizarlas, hay que trabajar, y, en definitiva, materializarlas, utilizando para ello los mejores instrumen­tos de capital. Los vaivenes de la teoría iban de un extremo a otro, sin conseguir esa unidad armónica en la diversidad, tan difícil de perpetuar establemente.

Los capítulos dedicados a los tres factores clásicos de produc­ción: tierra, trabajo y capital, se corresponden con las causas mate­rial, eficiente e instrumental. Todos los capítulos sobre la causalidad, y especialmente estos tres, tratan de expresar las funciones caracte­rísticas y específicas de cada tipo de causalidad y sus relaciones con las demás. Intentamos conseguir un todo coherente que refleje, tímidamente, esa armonía que unifica lo diverso y cuya necesidad pone­mos de manifiesto en las referencias históricas.

La riqueza complementaria del valor, derivada del ser objetivo de las cosas, nos ha llevado a destacar la tendencia unificante de lo variado.

La índole intelectual y libre del ser humano, con su abierta capa­cidad de objetivar la realidad, es capaz de captar esa intensa unidad de lo distinto y original, propio del valor económico, y se convierte en causa raíz de las demás. La actividad productiva en términos económicos y no meramente físicos consiste fundamentalmente en descubrir las relaciones a los fines humanos encerradas en la riqueza material y ordenar mediante el trabajo inteligente su aparición.

El trabajo está planteado en un tono positivo en cuanto que se analiza lo que ocurre si se favorecen las causas originarias y finales expuestas. El lógico corolario lleva a que si no se complementan y potencian esas causas, la consecuencia será un empobrecimiento en términos de valor económico.

Por ser esa intensa unidad integradora de lo diverso el rasgo que considero esencial del valor económico, he tratado de ensamblar en un todo coherente y lo más comprensiblemente posible tal riqueza de matices complementarios tal y como, personal y subjetivamente, entiendo debería hacerse.

FONDEMENTS DE LA VALEUR ECONOMIQUE

TABLE DES MATIERES.

PROLOGUE de José Luis Pérez de Ayala.

INTRODUCTION

CHAPITRE PREMIER. –    NATURE DE LA VALEUR ECONOMIQUE.

  1. La valeur économique est un « rapport » d’adéquation.
  2. Rapport réel d’adéquation complémentaire.
  3. Rapport « concret » et « réel » d’adéquation.
  4. Rapport de compatibilité « finale » et  future.
  5. Rapport réel d’adéquation « future. »
  6. Du concept d’adéquation parfaite en économie.

Les causes de la valeur économique.

CHAPITRE II. – LES MATIERES PREMIERES : CAUSE MATERIELLE DE LA VALEUR ECONOMIQUE.

  1. La puissance passive des biens matériels.
  2. Le besoin fondamental de ressources naturelles.
  3. Les limites de la croissance en termes purement physiques.
  4. Quelques solutions pour orienter la « domination » de la nature.

CHAPITRE III. – LE TRAVAIL HUMAIN : CAUSE EFFICIENTE DE LA VALEUR.

  1. L’importance du travail dans l’histoire de la pensée économique.
  2. Le travail :  cause active de la valeur.
  3. La nécessité de prendre en considération les finalités dans le travail.
  4. La priorité du travail humain sur les biens matériels.

CHAPITRE IV. – LES BIENS D’EQUIPEMENT : CAUSE INSTRUMENTALE DE LA VALEUR ECONOMIQUE.

La causalité instrumentale des biens d’équipement. Les théories qui soulignent son efficacité.

  1. Les biens d’équipement agissent sous la direction du travail humain.
  2. Extension du concept de capital.

CHAPITRE V. – L’UTILITE : CAUSE SUBJECTIVE FINALE.

Bref corollaire des premières théories sur la valeur.

  1. La renaissance des théories subjectives de la valeur.
  2. L’incorporation des causes finales à la théorie sur la valeur.
  3. Influence des causes finales subjectives à la cause efficiente.
  4. Influences des objectifs subjectifs de l’être humain sur l’activité économique.
  5. Dérivations postérieures de la théorie sur la valeur au sens subjectif.

CHAPITRE VI. – A PROPOS DE LA CAUSALITE OBJECTIVE DE LA VALEUR.

  1. A la recherche des finalités objectives qui donnent du sens à la théorie sur la valeur.
  2. L’existence de causes finales objectives de la valeur économique.
  3. Conséquence de l’existence des finalités objectives.
  4. L’inaccessibilité des finalités objectives.

CHAPITRE VII. – LA FINALITE DE L’ACTIVITE ECONOMIQUE : CONSOMMATION VERSUS TRAVAIL.

  1. Considérations hédonistes sur l’objectif de la production.
  2. La consommation : bien intermédiaire.
  3. Littéralement : la consommation équivaut à destruction de la valeur, le travail à sa création.
  4. Le travail : une nécessité.
  5. La consommation : un input indispensable. Consommation productive et improductive.
  6. Importance du capital humain. La consommation : investissement en capital humain.
  7. Le travail à venir régit la consommation présente.
  8. Critère du consommateur : obtenir le bénéfice maximal en terme de valeur économique.
  9. La finalité : action avantageuse. L’économie : science des moyens.

CONCLUSION

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