02/10/2021 – Sábado – BIBLIA – PALABRA GLOBAL DEL DÍA

WORD GLOBAL OF THE DAY

02/10/2021

READING OF THE DAY

A reading from the Book of Baruch
Bar 4:5-12, 27-29

Fear not, my people!
Remember, Israel,
You were sold to the nations
not for your destruction;
It was because you angered God
that you were handed over to your foes.
For you provoked your Maker
with sacrifices to demons, to no-gods;
You forsook the Eternal God who nourished you,
and you grieved Jerusalem who fostered you.
She indeed saw coming upon you
the anger of God; and she said:

“Hear, you neighbors of Zion!
God has brought great mourning upon me,
For I have seen the captivity
that the Eternal God has brought
upon my sons and daughters.
With joy I fostered them;
but with mourning and lament I let them go.
Let no one gloat over me, a widow,
bereft of many:
For the sins of my children I am left desolate,
because they turned from the law of God.
Fear not, my children; call out to God!
He who brought this upon you will remember you.
As your hearts have been disposed to stray from God,
turn now ten times the more to seek him;
For he who has brought disaster upon you
will, in saving you, bring you back enduring joy.”

GOSPEL OF THE DAY

From the Gospel according to Matthew
Mt 18:1-5, 10

The disciples approached Jesus and said,
“Who is the greatest in the Kingdom of heaven?”
He called a child over, placed it in their midst, and said,
“Amen, I say to you, unless you turn and become like children,
you will not enter the Kingdom of heaven.
Whoever humbles himself like this child
is the greatest in the Kingdom of heaven.
And whoever receives one child such as this in my name receives me.

“See that you do not despise one of these little ones,
for I say to you that their angels in heaven
always look upon the face of my heavenly Father.”

WORDS OF THE HOLY FATHER

First of all, children remind us that we all, in the first years of life, were completely dependent upon the care and benevolence of others. The Son of God was not spared this stage. Thus, children are in and of themselves a treasure for humanity and also for the Church, for they constantly evoke that necessary condition for entering the Kingdom of God: that of not considering ourselves self-sufficient, but in need of help, of love, of forgiveness. We all are in need of help, of love and of forgiveness! Children remind us of another beautiful thing: they remind us that we are always sons and daughters. Even if one becomes an adult, or an elderly person, even if one becomes a parent, if one occupies a position of responsibility, underneath all of this is still the identity of a child. We are all sons and daughters. And this always brings us back to the fact that we did not give ourselves life but that we received it. The great gift of life is the first gift that we received. Sometimes in life we risk forgetting about this, as if we were the masters of our existence. (General Audience, 18 March 2015)

PALABRA MUNDIAL DEL DÍA

02/10/2021

LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro de Baruc  4, 5-12. 27-29

“¡Ánimo!, pueblo mío,
tú que llevas el nombre de Israel.
Ustedes fueron vendidos a los paganos, 
pero no para ser destruidos;
por haber provocado la ira de Dios
fueron entregados a sus enemigos.
Provocaron la indignación de su Creador,
ofreciendo sacrificios a los ídolos y no a Dios;
han olvidado al Dios eterno, que los alimentó,
y han entristecido a Jerusalén, que los crió.

Cuando Jerusalén vio venir sobre ustedes la ira de Dios, dijo:
‘Escuchen, ciudades vecinas de Sión:
Dios ha mandado sobre mí una gran desgracia:
he visto que desterraban a mi pueblo, a mis hijos e hijas,
por orden del Eterno.
Yo los había criado con júbilo
y los he dejado partir con llanto.
Que nadie vuelva a alegrarse conmigo,
porque soy viuda y estoy abandonada.
Por los pecados de mis hijos me encuentro sola,
pues se apartaron de la ley de Dios’.
Pero tengan ánimo, hijos míos, e invoquen al Señor,
porque el que les envió estas desgracias se acordará de ustedes.
Así como un día se empeñaron en alejarse de Dios,
así vuélvanse ahora a él y búsquenlo con mucho mayor empeño,
pues el que les mandó todas estas desgracias
les dará también con su salvación la eterna alegría”.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según Mateo 18, 1-5. 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?”

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo’’

PALABRAS DEL SANTO PADRE

En primer lugar, los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ahorró este paso. […] Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón. Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: […] Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido. […] A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto, como si fuésemos nosotros los dueños de nuestra existencia y, en cambio, somos radicalmente dependientes. AUDIENCIA GENERAL, 18 de marzo de 2015